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domingo, 21 de julio de 2013

SEÑOR MIO

El Garzal, a 27 de julio de 1822
A Su Excelencia General Simón Bolívar
Muy señor mío:
Aquí hay de vivaz todo un hechizo de la hermosa naturaleza. Todo invita a cantar, a retozar; en fin, a vivir aquí. Este ambiente, con su aire cálido y delicioso, trae la emoción vibrante del olor del guarapo que llega fresco del trapiche, y me hace experimentar mil sensaciones almibaradas. Yo me digo: este suelo merece recibir las pisadas de S.E. El bosque y la alameda de entrada al Garzal, mojados por el rocío nocturno, acompañarían su llegada de usted, evocando la nostalgia de su amada Caracas. Los prados, la huerta y el jardín que está por todas partes, serviránle de inspiración fulgurante a su amor de usted, por estar S.E. dedicado casi exclusivamente a la guerra.
Las laderas y campos brotando flores y gramíneas silvestres, que son un regalo a la vista y encantamiento del alma. La casa grande invita al reposo, la meditación y la lectura, por lo estático de su estancia. El comedor, que se inunda de luz a través de los ventanales, acoge a todos con alegría; y los dormitorios reverentes al descanso, como que ruegan por saturarse de amor…
Los bajíos a las riberas del Garzal hacen un coloquio para desnudar los cuerpos y mojarlos sumergidos en un baño venusiano; acompañado del susurro de los guaduales próximos y del canto de pericos y loros espantados por su propio nerviosismo. Le digo yo, que ansío de la presencia de usted aquí. Toda esta pintura es de mi invención; así queruegoaustedqueperdonemisdesvaríospormiansiedaddeusted yde verlopresente, disfrutandode todoesto queestanhermoso.
Suya de corazón y de alma,

CARTAS DE MANUELA A SIMON

Muy señor mío:
Mi genio, mi Simón, amor mío, amor intenso y despiadado. Sólo por
la gracia de encontrarnos daría hasta mi último aliento, para entregarme
toda a usted con mi amor entero; para saciarnos y amarnos en un beso
suyo y mío, sin horarios, sin que importen el día y la noche y sin pasado,
porque usted mi Señor es el presente mío, cada día, y porque estoy
enamorada, sintiendo en mis carnes el alivio de sus caricias.
Le guardo la primavera de mis senos y el envolvente terciopelo de mi
cuerpo (que son suyos).
Su Manuela