domingo, 21 de julio de 2013

LAS MUJERES DE HOY NECESITAMOS UN BOLIVAR ..QUE BARBARIDAD!!

Las siguientes cinco cartas, escritas desde La Magdalena, se refieren al incidente del zarcillo, narrado según testimonio de Perú de Lacroix

I. Cuartel General en La Magdalena – Lima
Octubre 29 de 1823
Señora Doña Manuela Sáenz
Señora:
Mi deseo es que usted no deje a este su hombre por tan pequeña einsignificantecosa.Líbremeustedmismademipecado,conviniendo conmigo en que hay que superarlo. Vengó ya usted su furia en mi humanidad. ¿Vendrá pronto? Me muero sin usted.
Su hombre idolatrado,


 La Magdalena, 6:30 p.m.
Señora:
Nunca después de una batalla encontré un hombre tan maltratado y maltrecho como yo mismo me hallo ahora, y sin el auxilio de usted. ¿Quisiera usted ceder en su enojo y darme una oportunidad para explicárselo?
Su hombre que muere sin su presencia,


 La Magdalena, 7: 30 p.m. Señora: En mi situación, ya no encuentro otro recurso que el de levantarme como Lázaro e implorar su benevolencia conmigo.
Sepa usted que parezco perro de hortelano castigado por jauría.
¿No se conmueve usted? Venga, venga pronto, que me muero sin usted.
Bolívar


IV. La Magdalena, 8 p.m.
Señora:
Medite usted la situación. ¿Acaso no dejó de asistirme en unos días? Yo imploro de su misericordia de usted, que proviene de su alma pura; no me deje morir de amor sin su presencia. ¿Puedo volver a llamarla mi bella Manuela? Explíqueme qué conducta debo seguir respecto a usted.
Suyo,


 La Magdalena, 9:30 p.m.
Mi adorada Manuelita, el hincarme la porcelana iridiscente de tu boca fue el flagelo más sutil demandado por mortal alguno en la expiación de su pecado; tus dedos se adhirieron a mi carne, como en las breñas de la ascensión al Pisha, para darle a este hombre (tu hombre) un hálito mortal, en la contemplación de tu divinidad hecha mujer.
Perdóname, tuyo,

A SU EXCELENCIA

Catahuango, a febrero 12 de 1823
A Su Excelencia
General Simón Bolívar
A más de encontrarme condenada por mis parientes en Quito, la suerte al revés en mi matrimonio (siempre supe desde el principio que sería así), usted me incomoda con el comportamiento de usted, de sus sentimientos que son desprendidos de toda realidad.
¿Dice usted que me piensa, me ama, me idolatra?
¿Cree usted que este destino cruel puede ser justo? ¡No! ¡Mil veces no! ¿Quiere usted la separación por su propia determinación, o por los auspicios de lo que usted llama honor? La eternidad que nos separa sólo es la ceguera de su determinación de usted, que no lo ve más. Arránquese usted si quiere, su corazón de usted, pero el mío ¡No! Lo tengo vivo para usted, que sí lo es para mí toda mi adoración, por encima de todos los prejuicios.
Suya,



Cuartel General de Lima, a 13 de septiembre de 1823
A la señora Manuela Sáenz
Mi buena y bella Manuelita:
Profunda preocupación tiene mi corazón, a más de mi admiración por tu valentía al enfrentarte sola al anatema de la luz pública, en detrimento de tu honor y de tu posición.
Sé que lo haces por la causa de la Libertad, a más que por mí mismo, al disolver, con la intrepidez que te caracteriza, ese motín que atosigaba el orden legal establecido por la República, y encomendado al general Solom en Quito.
Tú has escandalizado a media humanidad, pero sólo por tu temperamento admirable. Tu alma es entonces la que derrota los prejuicios y las costumbres de lo absurdo; pero Manuela mía, he de rogarte: prudencia, a fin de que no se lastime tu destino excelso en la causa de la libertad de los pueblos y de la República.
Prefiero que vengas a Lima, a fin de hacerte cargo de la secretaría y de mi archivo personal, así como los demás documentos de la Campaña del Sur.
Con todo mi amor,


Quito, septiembre 23 de 1823
S.E. Simón Bolívar Señor:
Bien sabe usted que ninguna otra mujer que usted haya conocido, podrá deleitarlo con el fervor y la pasión que me unen a su persona, y estimula mis sentidos. Conozca usted a una verdadera mujer, leal y sin reservas.
Suya,


Lima, a octubre 18 de 1823
Muy señor mío:
Tiene usted mi amor verdadero, con el prendimiento de mi corazón por usted. No me calmo hasta que usted me dé su explicación de su ausencia de usted, sin que yo sepa qué se ha hecho usted. ¿Es que no ve el peligro? ¿O yo no le intereso más que ayer? Decida usted, porque yo me regreso aun sin la gloria de usted, que no vacila en hacerme sufrir.
Suya

AQUI ESTOY YO..ESPERANDOLE

El Garzal, a 28 de julio de 1822
General Simón Bolívar
Muy señor mío:
Aquí estoy yo, ¡esperándole! No me niegue su presencia de usted. Sabe que me dejó en delirio y no va a irse sin verme y sin hablar… con su amiga, que lo es loca y desesperadamente.
…aquí hay todo lo que usted soñó y me dijo sobre el encuentro de Romeo y Julieta… y exuberancias de mi misma.



Quito, 30 de diciembre de 1822
Al Libertador Simón Bolívar
Incomparable amigo:
En la apreciable de usted, fecha 22 del presente, me hace ver el interés que ha tomado en las cargas de mi pertenencia. Yo le doy a usted las gracias por esto, aunque más las merece usted porque considera mi situación presente. Si esto sucedía antes que estaba más inmediata, ¿qué será ahora que está a más de sesenta leguas de aquí? Bien caro me ha costado el triunfo de Yacuanquer. Ahora me dirá usted que no soy patriota por todo lo que voy a decir. Mejor hubiera querido yo triunfar de él y que haya diez triunfos en Pasto.
Demasiado considero a usted lo aburrido que debe estar usted en ese pueblo; pero, por desesperado que usted se halle, no ha de estar tanto como lo está la mejor de sus amigas, que es:



Cuartel General Pasto, a 30 de enero de 1823
Mi adorada Manuelita:
Recibí tu apreciable que regocijó mi alma, al mismo tiempo que me hizo saltar de la cama; de lo contrario, esta hubiera sido víctima de la provocada ansiedad en mí.
Manuela bella, Manuela mía, hoy mismo dejo todo y voy, cual centella que traspasa el universo, a encontrarme con la más dulce y tierna mujercita que colma mis pasiones con el ansia infinita de gozarte aquí y ahora, sin que importen las distancias. ¿Cómo lo sientes, ah? ¿Verdad que también estoy loco por ti?…
Tú me nombras y me tienes al instante. Pues sepa usted mi amiga, que estoy en este momento cantando la música y tarareando el sonido que tú escuchas. Pienso en tus ojos, tu cabello, en el aroma de tu cuerpo y la tersura de tu piel y empaco inmediatamente, como Marco Antonio fue hacia Cleopatra. Veo tu etérea figura ante mis ojos, y escucho el murmullo que quiere escaparse de tu boca, desesperadamente, para salir a mi encuentro.
Espérame, y hazlo, ataviada con ese velo azul y transparente, igual que la ninfa que cautiva al argonauta.

SEÑOR MIO

El Garzal, a 27 de julio de 1822
A Su Excelencia General Simón Bolívar
Muy señor mío:
Aquí hay de vivaz todo un hechizo de la hermosa naturaleza. Todo invita a cantar, a retozar; en fin, a vivir aquí. Este ambiente, con su aire cálido y delicioso, trae la emoción vibrante del olor del guarapo que llega fresco del trapiche, y me hace experimentar mil sensaciones almibaradas. Yo me digo: este suelo merece recibir las pisadas de S.E. El bosque y la alameda de entrada al Garzal, mojados por el rocío nocturno, acompañarían su llegada de usted, evocando la nostalgia de su amada Caracas. Los prados, la huerta y el jardín que está por todas partes, serviránle de inspiración fulgurante a su amor de usted, por estar S.E. dedicado casi exclusivamente a la guerra.
Las laderas y campos brotando flores y gramíneas silvestres, que son un regalo a la vista y encantamiento del alma. La casa grande invita al reposo, la meditación y la lectura, por lo estático de su estancia. El comedor, que se inunda de luz a través de los ventanales, acoge a todos con alegría; y los dormitorios reverentes al descanso, como que ruegan por saturarse de amor…
Los bajíos a las riberas del Garzal hacen un coloquio para desnudar los cuerpos y mojarlos sumergidos en un baño venusiano; acompañado del susurro de los guaduales próximos y del canto de pericos y loros espantados por su propio nerviosismo. Le digo yo, que ansío de la presencia de usted aquí. Toda esta pintura es de mi invención; así queruegoaustedqueperdonemisdesvaríospormiansiedaddeusted yde verlopresente, disfrutandode todoesto queestanhermoso.
Suya de corazón y de alma,

PARA MANUELA DE SIMON

Cuartel General en Guaranda a 3 de julio de 1822
A la distinguida dama, Sra. Manuela Sáenz
Apreciada Manuelita:
Quiero contestarte, bellísima Manuela, a tus requerimientos de amor que son muy justos. Pero he de ser sincero para quien, como tú, todo me lo ha dado. Antes no hubo ilusión, no porque no te amara Manuela y es tiempo de que sepas que antes amé a otra con singular pasión de juventud, que por respeto nunca nombro.
No esquivo tus llamados, que me son caros a mis deseos y a mi pasión. Sólo reflexiono y te doy un tiempo a ti, pues tus palabras me obligan a regresar a ti; porque sé que esta es mi época de amarte y de amarnos mutuamente.
Sólo quiero tiempo para acostumbrarme, pues la vida militar no es fácil ni fácil retirarse. Me he burlado de la muerte muchas veces, y esta me acecha delirante a cada paso.
Qué debo brindarte: ¿un encuentro vivo acaso? Permíteme estar seguro de mí, de ti y verás querida amiga quién es Bolívar al que tú admiras. No podría mentirte.
¡Nunca miento! Que es loca mi pasión por ti, lo sabes.
Dame tiempo

MI AMOR .PARA MI SIMON COMTEMPORANEO

Mi amor:
Hay algo en usted que nunca he conquistado; es algo que no me
pertenece, me conturba y estremece; algo en ese amor suyo que aún
no he encontrado: atormentado e indefinible. Yo tengo ansiedad en las
noches y no amanece, como un suplicio voraz que come y crece entre
está mi carne viva allí escondida.
Mi llanto y mi voz son mis espantos. Grito, en el abismo, sin eco y
sin resuello. Amor, Simón, mi daga interna, ¿por qué, si hasta su nombre
me levanto, hay algo en usted que nunca se me entrega?
Dígamelo usted,

SIMON Y MANUELA

CARTAS DE MANUELA A SIMON

Muy señor mío:
Mi genio, mi Simón, amor mío, amor intenso y despiadado. Sólo por
la gracia de encontrarnos daría hasta mi último aliento, para entregarme
toda a usted con mi amor entero; para saciarnos y amarnos en un beso
suyo y mío, sin horarios, sin que importen el día y la noche y sin pasado,
porque usted mi Señor es el presente mío, cada día, y porque estoy
enamorada, sintiendo en mis carnes el alivio de sus caricias.
Le guardo la primavera de mis senos y el envolvente terciopelo de mi
cuerpo (que son suyos).
Su Manuela

AMARTE

YO QUERIA AMARTE CON TODA LA INCONCIENCIA DE MIS MUNDOS..QUE FACIL FUE...QUE FACIL ES...AHORA Y DESPUES Y SIEMPRE ..AMARTE SERA UN BENDITO DELIRIO EN MI LECHO..YO


AYS SABINA



Puedo ponerme cursi y decir que tus labios

Me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
Puedo ponerme triste y decir que me basta
Con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
Tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu dios tu asesino,
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
A la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor
Que me falta algo para atarte a mi cama,
Puedo ponerme digno y decir toma mi dirección
Cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas
Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red,
Tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío,
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
A la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
Y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
A la orilla de la chimenea a esperar...
-Joaquín Sabina

CRONICA DE UN BOHEMIO

Razmo



Estaba cansado, tenía más de 30 años en la vida delictiva, hasta que conoció la bohemia y se convirtió en escritor nocturno

Entonces escribió casi como si fuese una actividad delictiva, porque no le gustaba que nadie leyera sus versos nocturnos


Para algunos fue un cuatrero, ladronzuelo y fugitivo al que culpaban de todos los hechos delictivos, en secreto: un bohemio

Sus versos fueron ágiles, rápidos, ocultos y repletos de intencionalidad como cuando tenía su vida delictiva que ya nada extrañaba

Con un fuego helado en los días lluviosos escribía esas historias cargadas de crueldad   para engañar al amanecer y los sonidos urbanos

En la madrugada recayó para preguntarse ¿Cuáles son los titulares y crónicas y versos que engendran actos 
Describió el hecho delictivo que no existió, con lo que inauguró una triste estadística de versos, opiniones, crónicas y titulares

Monstruosidades y casos poéticos, cambió de lo patético a lo retórico en aquellas noches de bohemia, hasta que logró el olvido

... versos, opiniones, titulares, historias, crónicas, confesiones redactadas al amanecer, solo su sentencia no escribió ni leyó

Los papeles de confesiones delictivas quedaron sobre la mesa y fueron recogidos en una obra que el mismo intituló Versos

Por escribir sus versos, crónicas y titulares dejó sus operaciones delictivas, ahora protege y financia la bohemia inspiradora
Las primeras luces lloran la muerte de una madrugada que se convirtió en inútiles palabras

Si bien la insolencia se perdona, se considera un acto delictivo. Si bien la noche muere el amanecer no es culpable

La bohemia podrá ser considerada furtiva y hasta indomable, pero jamás delictiva
Cuando releyó 'Versos' se arrepintió, lo tachó y con tinta roja sobrescribió "Siete hechos delictivos"

No se publicaron ni versos ni hechos delictivos, el bohemio escritor descubrió el amanecer, supo que fueron horas perdidas y regresó